
Los dioses deben estar locos (The Gods Must Be Crazy), es una película de 1980 escrita y dirigida por Jamie Uys.
Un africano que vive con su gente en el desierto de Kalahari, lejos de toda civilización, ve caer del cielo una botella vacía de Coca-Cola. Para él y los suyos este objeto desconocido es algo de los dioses.
Cuando teníamos que crear los mundos a partir de los objetos un consejo fue: buscar más allá del significado común de las cosas, reconstruir cosas más básicas, precarias esenciales.
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